31 de julio de 2017

Claves para organizar una habitación infantil o juvenil compartida

Para un adulto puede que su habitación sea el lugar donde poder dormir y descansar, pero para un niño ésta se convierte en su reino de actividades donde pasará buena parte de su adolescencia. Con lo cual, la estancia debe estar completamente a su gusto y necesidades.

Decorar una habitación infantil no es fácil: nos adentramos en el universo de los niños. Hay que pensar en espacios para guardar la ropa, los libros, los juguetes, videojuegos, calzado, ropa de deporte, accesorios de música y todo lo que la habitación juvenil de un niño o adolescente pueda albergar.

¿Y si se trata de una habitación compartida? Entonces hay que tener en cuenta muchos parámetros para iniciarte en la odisea de decorar la habitación de tus hijos. El resultado debe ser ordenado, bien estructurado, que tenga suficiente espacio para jugar o estudiar… y, sobre todo, ¡que les apasione!

 

Cómo debe ser una habitación compartida

Cuando tus hijos deben compartir un cuarto las complicaciones se disparan porque ambos van a querer las mismas ventajas. Si no eres un maestro de la decoración infantil, estas recomendaciones te van a  ser muy útiles para llevar tu función a cabo. ¡Verás cuando los niños piensen que tienen la mejor habitación del mundo!

Muebles funcionales y cama abatible

La amplitud es el requisito más demandado en un dormitorio, y más si la estancia es compartida. Cuando hablamos de dos niños que deben convivir en un mismo espacio lo importante es que ambos dispongan de un lugar apto para estudiar y jugar. Esto se logra con muebles abatibles y multifuncionales. Siguiendo esta premisa, si optas por camas o literas abatibles de las que puedes adquirir en nuestra tienda de Madrid, el espacio aumenta. Piensa que las camas no están fijas en el suelo, sino que cuando las necesitas tiras de ellas y se abren, y cuando no las necesitas se pliegan en la pared. Ideal, ¿no te parece?

Los muebles que cumplen varias funciones también son una idea excelente. Por ejemplo, un sofá convertible en cama, paneles móviles para separar espacios y que sirven de estanterías, escritorios elevables, pufs o mesitas con capacidad de almacenamiento, etc.

Ambiente seguro y sano

Es importante que los accesorios y muebles que elijamos sean seguros para la salud de nuestros pequeños. Procura que el mobiliario no contenga disolventes, que las mantas, cortinas y demás tejidos sean de algodón, lana o lino. Recubre también las esquinas de los muebles y los enchufes, vigila que las ventanas tengan bisagras de seguridad y que las pinturas sean ecológicas y no contengan compuestos químicos dañinos.

Otro punto importante en cualquier habitación compartida por niños es elegir el color perfecto. Para ello, ten en cuenta que cada matiz tiene un significado: el blanco y el azul facilitan el descanso y la relajación; el rojo es excitante; el amarillo es estimulante y los colores pastel son más confortables.

 

En busca de la creatividad: elementos funcionales

Es necesario que todo esté en su lugar, para que los padres no se vuelvan locos cada día ordenando la habitación y para que los niños puedan disfrutar de su particular reino. Por esto resulta imprescindible un buen sistema de almacenamiento con cajoneras, baúles, cestas, contenedores, etc. Así cada juguete, prenda y accesorio tendrá un lugar asignado.

Una original idea es añadir una pared con pizarra que, aparte de ser muy decorativa, promueve la creatividad de los niños. Pueden apuntar sus tareas, dibujar o jugar con sus amigos. También puedes personalizar la habitación compartida con puntos fuertes de color en lámparas, alfombras, estores o cortinas.

La iluminación es otro punto a destacar. La estancia de los pequeños debe tener grandes ventanas para poder gozar de luz natural, y para estudiar disponer de lámparas con bombillas de luz blanca no superior a 60 vatios. No olvides que una buena distribución de muebles, colores y luces van a configurar el bienestar emocional y creativo de los pequeños.

 

En decoración cualquier idea es buena. Habla con tus hijos y pregúntales que les gustaría tener en la habitación compartida, eso te dará muchas ideas para fijar una temática. Te puedes inspirar en la selva, en el cine, el circo, el campo, en la playa o elegir algo más rústico, deportivo, minimalista o interactivo. El protagonismo aquí lo tienen las paredes y los muebles, así que empieza a tomar ideas… ¡y lánzate a la aventura!